miércoles 11 de noviembre de 2009

¿Os he hablado ya de Irène Némirovsky?


Némirovsky es una escritora nacida en Rusia, pero que vivió la mayor parte de su vida en Francia, donde publicó su obra; hasta su muerte en un campo de concentración nazi. Su obra más conocida es Suite Francesa, una novela inacabada y publicada muchos años después de su muerte.

La descubrí hace un par de años y desde entonces compro todas las novelas que encuentro de ella publicadas en español, que no son muchas. Es una escritora que logra atraparme por la forma en que dibuja los personajes, la fuerza, la intensidad que pone en ellos. Cuando leo algo suyo siento envidia, ya me gustaría escribir a mí así, pienso. Mi admiración es tal que incluso le puse a uno de mis relatos el título de un libro suyo El ardor en la sangre, que está publicado en este blog:
http://felisamorenoortega.blogspot.com/2008/08/1-premio-certamen-mujeres-creadoras-del.html
Cuando terminé de leer Suite Francesa sentí una rabia negra, de esas que te nublan la vista y te carcomen el alma, odié a los nazis por haberme arrebatado a Iréne antes de terminar su obra más ambiciosa, por haber acabado con la vida de una escritora magnífica, tan solo por ser judía. Ya sé que fueron muchas las víctimas, pero en ese momento sentí dolor por la pérdida de una en concreto y, aunque parezca cruel, para mí fue más intenso que cuando pienso en una masa desconocida.
En fin, que os la recomiendo fervientemente, sobre todo a aquellos que soñais con las palabras.
Para saber más sobre Némirovsky y su obra:

martes 10 de noviembre de 2009

Mi alter ego en fieltro



Un día mi hermana Lola me regaló una muñeca de fieltro, fue hace tiempo, al poco de publicar mi novela, a mí casi se me había olvidado que la tenía, pero la otra mañana me echó la bronca, y con razón, porque no me la había visto nunca puesta. Así que decidí poner remedio a la situación y me la coloqué en el jersey. Entonces pensé, qué chula que es, le voy a dejar sitio en mi blog, (espero que a mi comentarista anónimo no le moleste). Es redondita y blandita, como yo, jejej... estos últimos meses he engordado un poquito.

Las muñequitas personalizadas las diseña y confecciona artesanalmente la novia de un compañero de trabajo, y se pueden conseguir por internet, ésta es su página, espero que os guste: http://www.micofis.tk/


lunes 9 de noviembre de 2009

Un pellizco de mi nueva novela

La vi nada más llegar al pueblo. La cabellera roja agitada por el viento inexistente de una mañana sumida en la más absoluta de las calmas, casi aletargada. Un escalofrío recorrió mi espalda como si, en vez de estar contemplando una joven hermosa, ante mí se encontrara el mismísimo diablo. Fue una visión fugaz, la muchacha pronto desapareció tras el edificio del hotel, engullida por la niebla, dejándome confuso y aturdido a un tiempo. Pensé en seguirla, pero me detuve al analizar lo absurdo de la situación. Yo corriendo tras una chiquilla de apenas quince años; no hubiera encontrado una explicación lógica que darle si, al percatarse de que la seguía, me hubiera pedido explicaciones.


Creo que anoche bebí en exceso, no puedo recordarlo con claridad, pero la botella de whisky que esta mañana encontré sobre la alfombra estaba vacía, de eso no hay duda. Mis movimientos lentos y el dolor de cabeza parecen aliarse para demostrar que me estoy pasando con el alcohol. No me importa, lo único que no soporto es la mirada triste de mi madre, cuando se acerca al piso a visitarme con cualquier excusa y tengo la sensación de que en realidad viene a comprobar que aún sigo vivo.
Recorre las habitaciones de mi casa con sus ojos plomizos tratando de evaluar el grosor de la capa de polvo que cubre los muebles, estrujándose las manos, clavando las uñas en las palmas para evitar la tentación de rozar la madera con su dedo índice de ama de casa fracasada. Sabe que no consentiré que limpie nada, que mueva nada, que trastoque ni tan siquiera el más insignificante rincón de mi casa.
Todo permanece en el mismo orden que ella lo dejó, su bolso aún pende de la percha como un trofeo inútil. Mi madre ha reparado en él, desvía la vista y se dirige a la cocina, mira de reojo el cubo de la basura, donde yacen las pruebas vacías de mi vicio recién adquirido. Mi madre se llama Salvadora, de ella heredé el nombre, y se siente impotente ante mi silencio obstinado que llena de vacíos nuestras conversaciones. No, no soporto la mirada derrotada de mi madre, un motivo más para marcharme. Y aquí estoy, en Villa Olvido.
Villa Olvido, curioso nombre para un pueblo, un lugar para los amnésicos o para los que quieren serlo. Aún no sé en qué grupo encuadrarme. Me gustaría olvidar todo lo que ha pasado en estos diez últimos años, ser aquel joven de treinta que buscaba miradas en las que perderse, hasta que encontró la suya, la de la chica de ojos tristes. Villa Olvido, un pueblo de apenas mil habitantes perdido entre montañas, alejado en el tiempo y en el espacio del mundo que yo conocía, el lugar donde esperaba pasar las próximas semanas tratando de descubrir un secreto que me permitiera reconciliarme con ella y conmigo mismo.

viernes 6 de noviembre de 2009

El lugar desde el que escribo. Sábados Literarios de Mercedes


Esta es mi aportación a los Sábados Literarios de Mercedes, para leer más podeis visitar el blog de Ardilla Roja:http://ardilla-roja.blogspot.com/


Mi pueblo, Alcaudete, está a medio camino entre Granada y Córdoba, rodeado de olivos y al abrigo de una montaña, la Sierra Ahillos. El castillo vigila el pueblo desde arriba, como antes, cuando los peligros se materializaban en hombres armados que pretendían asaltar la villa. Ahora parece protegernos de los males invisibles que nos acechan.

Vivo cerca de un parque lleno de árboles y de niños. Por las tardes juego con mis hijos a recorrer el laberinto de plantas, huimos de las palmeras, atravesamos desiertos, luchamos contra el viento, conseguimos puntos y subimos fases, como en los videojuegos que tanto le gustan. A veces terminamos en la rosaleda, otras entre toboganes y columpios.

Si acercamos la lente, si me buscas tecleando, podrás encontrarme en varios sitios. No soy metódica ni en eso. A veces, como ahora, escribo sentada en el sofá, los pies en alto, tratando de aislarme del ruido de la tele, de los niños, de la calle…

Otras me pongo seria y me voy al despacho, allí dispongo de más sitio y silencio, si descorro las cortinas puedo ver el solar de enfrente y pido un día más que no edifiquen allí, que no me quiten las vistas de la sierra. No, que no construyan nunca en ese solar, que no me roben el sol de la mañana, ni los arcos iris que se forman cuando llueve, a veces son dos. Nacen en los tejados rojos de las casas y mueren en las faldas del monte, acunados por los olivos.

Hoy tengo el día libre


Los niños están en el colegio, mi marido trabajando y yo tengo el día libre, si a eso sumamos que ayer me hice un pequeño esguince en el pie, el resultado es que dispongo de tiempo y disposición para escribir, es decir, aunque tengo otras miles de cosas pendientes (limpiar, visitar a mis padres, comprar, ...) como debo guardar reposo, la actividad más compatible es la escritura. Pues bien, llevo casi una hora con el ordenador encendido y aún no he escrito una palabra, que si miro el correo, que si veo los blogs, que si me paso por el facebook, que si ... Creo que estoy dando vueltas para no ponerme con la novela, son muchos días los que lleva abandonada y ahora me cuesta retomarla.

En fin, voy a intentarlo de nuevo, pondré una música agradable, leeré lo último escrito, que ya lo tengo olvidado e invitaré a las musas a un cafelito, a ver si se animan a visitarme.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Tacones de Azúcar de Yolanda Sáenz de Tejada

Llevo tiempo queriendo hablar de este libro, lo leo, lo releo y no me canso, quizás por eso retraso el comentario en mi blog, para tener la excusa de volver a abrirlo y recordar los poemas que tanto me han gustado.

Quizás el problema es que no sé hablar de poesía, que mis palabras son torpes en esta materia. Supongo que la poesía es buena si consigue conmoverte, atraparte, engancharte, hacer que te olvides del tiempo y del espacio. Si es así, este libro contiene muy buenos poemas.

Tacones de Azúcar se debe degustar despacio, a lametones, deshaciendo cada verso, cada palabra, cada sílaba. Dejándose impregnar por la dulzura del azúcar y por la fuerza de unos tacones que pisan con energía, que piden su sitio, que no se amedrantan.
Mejor me callo y que hablen los poemas por sí mismos, os dejo algunos de los que más me han gustado, la elección ha sido dificil.


No sé
por qué siento
(pura indecencia)
celos de los poemas
que algunos hombres
escriben
a sus mujeres.

No sé
por qué me cuelgo
de la disculpa
un ahogo de
sonrisa torcida,
un amargo deseo
de destrozar
con mis dientes
esas frases.
(No la ames
tanto,
por favor…)

Y termino
cerrando el poema,
dándole un portazo
a las comas
y escupiendo
en los puntos
(y aparte)
que han seguido
escondiéndome
la envidia.

Ahora vengo
aquí,
a este folio
coagulado de mí

(mi yo feo
y oscuro)
para mendigarte
a ti
(to yo blanco de
versos inmaculados)
que me hagas
(por Dios)
un poema
de amor…

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Bienvenido
a mi cuerpo.

Espera en el salón,
por favor.
Estoy aún
fregando mi piel.
Está tan sucia
de recuerdos…

Él se ha ido
hace poco tiempo
y me ha dejado
la foto de boda
entre los pechos.
Abiertos,
cubiertos de escamas
y de quemaduras.
—Tanto fuego en su boca…—

Mira mis piernas…
Están plagadas
de varices y fantasmas
de tanto vagar sus dedos
por ellas.

Tengo aún los arañazos
frescos en los ojos,
—recuerdos vivos
de muchas noches
sin noche—.



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En aquel campo hacía frío
y él era torpe.
Sus dedos siempre tropezaban
con el skay
del R-6 prestado.

En aquel campo hacía frío
y mi lencería no era de Francia,
precisamente,
ni tenía
entre los muslos tibios
una gota
de perfume de Dior.

Pero cada viernes por la noche
mi novio conducía
hasta aquella huerta
de olivos,
aislados como lobos hambrientos
en la tierra.

Llegaba despacio,
y aparcaba el verano en mi pelo.
Siempre sonreía
—con esa boca de azúcar derretida—
cuando le daba voz a aquella canción
que me hacía llorar.
Abdilá del amor infinito

Y lentamente,
bebiéndose después
cada lágrima de mi cuello,
me volcaba el asiento hacia atrás.
Animales aullando en la oscuridad…



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Yolanda Sáenz de Tejada (Huelva 1968) estudió diseño y estilismo y alternó desde muy joven la faceta de diseñadora con la de escritora. Como resultado de su investigación en el campo de la conducta infantil y aplicando el juego como herramienta para conseguir buenos hábitos en los niños, nace su primer libro, ¡A jugar! (Mondadori, 2008, en colaboración con Eduard Estivill), cosechando un gran éxito y siendo traducido a varios idiomas. Acaba de publicar El camino del sueño (Ara Libres, también con Eduard Estivill), una serie de normas para dormir bien.
Es miembro de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género.
Actualmente coordina proyectos culturales como "Poesía en Palacio" (un ciclo lírico mensual en la ciudad de Granada) y trabaja como creativa, aunando poesía y arte en sus diseños. Y vive en un lugar cerca del cielo, donde cultiva pimientos y poemas...
De esto último doy fe, pues junto con el libro y una preciosa dedicatoria, recibí un oloroso pimiento.

Más en su blog: http://yolandasaenzdetejada.blogspot.com/

martes 3 de noviembre de 2009

Roberto Bolaño: Consejos sobre el arte de escribir cuentos


Estoy leyendo una selección de cuentos de Roberto Bolaño y en las primeras páginas me encontré con estos consejos, por aquí los dejo, creo que son interesantes.


Roberto Bolaño

Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos.

1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.

2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.

3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes. 4. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.

5. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.

6. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.

7. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval! 8. Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.

9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.

10. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas. 11.Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.

12. Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.


lunes 2 de noviembre de 2009

Parece ser que canso


Hoy me han hecho un comentario sobre mi blog, parece ser que alguien se cansa con las historias de mi vida y me dice que no viene por aquí porque está harto de que haya convertido esta página en un desahogo para mis problemas o en un lugar donde compartir las gracias de mis niños. Me parece bien que critique lo aquí publicado, es un riesgo que se corre cuando inicias un blog. Lo que me gusta menos es que lo haga de forma anónima, espero que haya elegido el anonimato porque se trate de una persona que no conozco y lo de menos sea el nombre.

Es cierto que ultimamente publico muchas cosas sobre mi vida, pero este blog, en parte nació para eso, para suplir mi memoria. Otro de los motivos de crearlo fue divulgar mis escritos, mis premios, mis ilusiones, pero también mis fracasos porque todo ello conforma mi experiencia como escritora novata. Y eso es lo que intento.

Agradezco todas las visitas y comentarios, incluso los del amigo anónimo, pero no obligo a nadie a venir por aquí, la puerta está abierta para entrar y también para salir.
Vaya, ya me salió otro post sobre "Mis cosas", si es que se me va la mano... Y para más inri ilustro la entrada con una foto de mis niños de hace unos añitos.

sábado 31 de octubre de 2009

Perdonad mi despiste...


En los últimos post he estado volcando mi preocupación por la salud de mi padre. Dos infartos en una semana es algo muy fuerte y te hace mirar las cosas desde otra óptica. Hasta ahora no me había dado cuenta de que mis padres se habían hecho mayores, no me había detenido a mirarlos con los ojos de otra, no con los míos que están empañados por el recuerdo. Mis padres, fuertes, altos, siempre activos, dispuestos a todo. Ya no es así, ahora soy yo la alta, les saco una cabeza, soy yo la fuerte y por eso tengo que cuidarlos, como a niños pequeños.
El tiempo pasa y no te das cuenta que te arrastra, que te lleva a territorios desconocidos hasta que un pequeño detalle, esas arrugas que ya no desaparecen cuando cierras la sonrisa, esas canas que blanquean cerca de tu oreja; te lleva a comprender que ya no eres esa niña de trenzas que soñaba despierta.

En fin, todo esto era para decir que mi padre está mejor, por eso aludo a mi despiste, os he hecho partícipes de mi angustia y luego me olvidé de transmitiros mi alegría. Ya está en casa, un poco debilucho, con carita de niño enfermo, pero ha recuperado el brillo de los ojos.

Ah, y quería contaros algo más, el día que le dio el segundo infarto, la doctora de urgencias en Alcaudete le preguntó como había sucedido. Mi padre lo relató con pelos y señales, estructuró las palabras con gran habilidad, como si estuviera contando algo que le había pasado a otra persona, como cuando contaba sus aventuras de caza. Mi padre apenas sabe leer y escribir, pero creo que mi predisposición hacia las letras la he heredado de él, de esa tradición oral de contar historias junto al fuego, historias que crecían como llamas de colores.
Gracias una vez más por vuestro apoyo, sois los mejores.

viernes 30 de octubre de 2009

Relatos para Sallent


Ya se ha publicado el libro del V y VI Concurso de Relatos Cortos para leer en tres minutos "Luis del Vall" organizados por el Ayuntamiento de Sallent.
En este libro está incluido uno de mis relatos "La buscadora de miradas", que ya publiqué en este blog, podeis leerlo pinchando aquí.
Me hace mucha ilusión ver como crecen mis sueños en papel.